70.000 piscinas de Baleares pueden quedarse sin cloro por un cambio de normativa

El Clúster de la Industria Química de Baleares considera que la comunidad
puede sufrir desabastecimiento de cloro durante la próxima temporada turística.

Según ha informado en un comunicado, la reducción de la producción nacional y el aumento del precio “ponen en peligro el suministro de cloro a las Islas”, una situación que, según su opinión, podría afectar durante la temporada alta “al sector turístico y a la salud pública”.

El clúster ha explicado que la entrada en vigor de la normativa europea en materia medioambiental provocó el cierre de las plantas de producción contaminantes el pasado diciembre de 2017, “obligando a los fabricantes a sustituir la tecnología de producción basada en mercurio por la de membrana o a cesar la actividad”.

Esto ha provocado que en España algunas fábricas hayan preferido cerrar antes que invertir en una transformación de sus instalaciones, “dejando así en el aire el suministro a zonas como Baleares, perjudicando al turismo y a la industria química local seriamente”.

Así, dicen que en las Islas se estima que existen alrededor de 70.000 piscinas entre privadas y públicas, con la mayor densidad de piscinas por habitante del país. Además, mientras que hace diez años había diez fábricas, actualmente hay cinco, de las cuales tres son las principales suministradoras de Baleares por proximidad geográfica.

Esto, según han apuntado, ha provocado que la producción de cloro haya descendido y, consecuentemente, que se haya producido un aumento del 33% del precio del cloro hacia Baleares.

Así, este nuevo marco del sector prevé variaciones del precio cada tres meses. Por ello, CliQIB prevé dificultades para el suministro de cloro esta temporada a causa del cierre de las plantas, si bien está en continuo contacto con los mayoristas y productores españoles para garantizar, al menos, las mismas toneladas que la temporada pasada.

Por otro lado, el clúster ha recordado un proyecto que barajó la posibilidad de construir una planta propia para garantizar el suministro de cloro y evitar la dependencia del transporte, favoreciendo la estabilidad del precio de la materia prima. La ejecución del proyecto requería una inversión entre siete y nueve millones de euros, “cantidad que además del apoyo institucional requería un fuerte inversor, una gran empresa internacional, ya que las pymes del clúster no pueden acometer este tipo de proyectos”.

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